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Cuadernos Amarillo, Rojo, Verde y Azul (Cuaderno Rojo, El Gato Gris, Valladolid, 1995; Cuadernos Amarillo, Rojo, Verde y Azul, Árdora, 1998; Verdades a medias, Espasa Calpe, 1999 –algunos textos de los Cuadernos Verde y Azul–)

Son cuatro cuadernos, de 12 x 8,5 cm, cada uno con las páginas del color que indica su nombre. Todos ellos combinan textos con dibujos.
Junto a La vida puede ser una lata, muestran el proceso de evolución del autor desde la escritura hacia la pintura, además de ser preciosos ejercicios de libertad expresiva, finura en el análisis, desvergonzada introversión y generoso sentido del humor. Dedicados a la que sería su mujer, Ana Ruiz de la Prada, son también y sobre todo una apasionada declaración de amor.
Aunque fueron concebidos como un juego, sin intención de ver la luz, Pe Cas Cor S.I. decidió su publicación en Árdora como un homenaje. En esta edición, se respetó al máximo la relación entre textos y dibujos, aunque por limitaciones de espacio no se publicaron todos los últimos. Se imprimió sobre papeles de los colores correspondientes, con tinta negra como la de los originales, aunque muchos de éstos tienen algún trazo en rotulador de color, como se ve en la una de las dobles páginas que aquí reproducimos del Cuaderno Amarillo.
Anteriormente se había publicado El Cuarderno Rojo en una cuidada edición semifacsímil. La editorial El Gato Gris reprodujo el cuaderno y serigrafió en sus páginas, en blanco y negro, los textos manuscritos por Pedro y sus dibujos, iluminándolos con rotulador en algunos casos.

 

El amor según Enoch Swing
"Mis enemigos me describen como un hombre zafio y grosero. No tengo amigos, así que nadie sino yo puede describirme con benevolencia. Estoy casi siempre solo y por la noche no me acompaña mujer. No conozco el amor. Bueno, quizá lo conozca un poco. Quizá sea lo que siento cuando veo a esa tunanta del puerto, la rubia que lleva faja. Siempre fui partidario de las señoras que usan faja. Qué le vamos a hacer. Hay cosas mucho peores". [Enoch Swing, abstemio, moreno, tosco, gandul, ni mejor ni peor que los otros].
(Cuaderno Amarillo)
 


 
Qué bonitos eran los duelos. Me suena que en los duelos cada duelista tenía un padrino... parecerían bautizos, bautizos rojos en vez de blancos. ¡Ojalá los duelos volvieran a ponerse de moda!... Me ofende usted, caballerete. Le desafío. Pistolas. A las cuatro. No falte usted. Maldito ganapán. Los preparativos se hacían en secreto y a escondidas, como se hacen todas las cosas importantes. El olor de la pólvora es mucho más puro que el del incienso. A las 4 y 5 hay un hombre malherido. Eso se llama puntualidad. Esos gemidos se llaman agonía. Un hombre agoniza virilmente... así quiero yo agonizar en tus brazos, Ana.
(Cuaderno Rojo)

Arrojé un piano al mar para que se convirtiese en pianola. Creía que el lenguaje de los hombres coincidía con el del universo.
(Cuaderno Verde)
 

 
Paradoja:
Las segundas intenciones (de las personas en general) son siempre más importantes que las primeras.

[Kierkegaard afirma que esta paradoja persa es el equivalente laico de "los últimos serán los primeros, etc." ¡Osado danés! ¡Amplia criatura!]
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