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La risa de Dios (El Paseante, nº 1, invierno de 1985; Poemas encadenados, 1977-1987, Seix Barral, 2003; publicado como libro independiente por Ediciones Tansonville, 2006 –en edición trilingüe: español, francés e inglés. Traducciones de Belén Artuñedo Guillén y María José & Anunciación Carrera de la Red. Presentación de Antón Casariego–)

Pedro escribió La risa de Dios cuando contaba veintitrés años; es el segundo de sus libros compuestos por poemas unidos argumentalmente. Nuevamente hay una historia que contar, en este caso tres personas tras asesinar a otra se esconden en una habitación hasta que el asunto se enfríe. En este caso, además de su calificación como "poema lírico de un mundo fantástico", nos ha dejado una breve explicación de lo que pretendía en la entrevista que precede al poemario en El Paseante. La historia queda enmarcada por dos breves poemas que aparentemente (sólo aparentemente, pues Pedro explicó su conexión en la entrevista citada) poco tienen que ver con el resto. El primero (N. 0):

Nuestras palabras nos impiden hablar.
Parecía imposible.
Nuestras propias palabras.

Y el último (N.102):

Mi angustia
es el eco
de la risa de Dios.

Y es que, a pesar de su crimen, los tres personajes (dos hombres, el narrador y Murray, también llamado Markowitz, y una mujer, la hermosa Nadezhda Zelova) siguen siendo seres inocentes a merced de Dios, atenazados por el miedo a quedarse solos. Encerrados en el cuarto, al principio oscuro y lleno de telarañas, cuando encienden la luz comienzan a ver extrañas manchas móviles en las paredes. Arañas, unicornios, pegasos, leviatanes y quimeras se enseñorean de la habitación. Pero quizá los personajes sólo inventan aventuras, cuentan cuentos, fantasean fantasmas, para evadirse de su sino. Pues las "manchas mecánicas de tinta china", sentimientos que no han querido ser palabras, ensoñaciones que cobran una vida vicaria al ser expulsadas al exterior, en el fondo pertenecen al mundo interior de cada uno, son reflejos de la angustia íntima de los actores de La risa de Dios.
 

: El ogro
: lava
: el árido asteroide
: con su
: paraguas de agua
: y con
: jabón
: de aerolito.


N.65.

 

: La espesa barba
: del ogro
: imberbe
: nunca se afeita
: alabada sea
: su
: longitud
: natural.


N.66.


Calló Markowitz
y oímos los ronquidos
de la araña colorada
que había retornado
al cuarto luminoso
para descansar
en su mancha-fortaleza.



N.67.

 

El camarero sonreía.
La araña venenosa
extranjera como el grito
había entrado
en las tinieblas
de su dormitorio
y había tropezado
con los 5 pegasos.


N.68.


Markowitz sonreía.
La araña
había expulsado
a los 5 caballos alados
que momentos antes
reposaban
felices y más felices
bajo delgadas mantas
de telaraña.


N.69.

 

El diente
que
el camarero
enseñaba
al sonreír
se sonrojaba
como si fuera
de oro.



N.70
.


La sonrisa de Markowitz
terminó por desarmarnos.
Sin sus dagas
de 4 filos
Nadezhda
no simulaba ser bella.


N.71

 

Markowitz
nos pedía
a punta de daga
y cuchillo
que no lo dejáramos
:solo:


N.72.


S: como el ogro
o: cuando lo acompaña
l: una bruja
o: que se tiñe de cohete
.. y friega el aerolito.






N.73.

 

.....
: s :
: o :
: l :
: o :
.....
como
la ri
sa de
Dios.

N.74.


   
Los poemas originales tienen sangrados (de distitas medidas y en muchos de los versos) que determinan el ritmo de lectura ideado por el autor.
Aquí no se han reproducido.
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